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  • Autore: Shirley G.
  • Categoria: Racconti etero
UNA BUENA DOSIS DE MEDICINA. CAPITULO  1 - Reggio Calabria Trasgressiva

UNA BUENA DOSIS DE MEDICINA. CAPITULO 1 - Reggio Calabria Trasgressiva

Les traigo este relato que me sucedió hace poco tiempo en Madrid, y que hasta ahora no he dejado de recordar, sobre todo en mis momentos de soledad, visto que soy una mujer muy ocupada como para tener una relación o un compañero de vida.
Fue un día de invierno a mediados del mes de Diciembre, cuando con el frío increible que hacía me comencé a sentir mal de salud, una tos que no me dejaba descansar en las noches, un fastidio nasal que no me dejaba respirar, y en fin, necesitaba ir al médico, era urgente para mí.
Recuerdo que fuí a la clínica, hice mi cita, esperé al menos dos horas sentada para poder ser atendida por el médico especialista, hasta que por fin su secretaria me llama y me hace el gesto muy amablemente que ya era mi turno.
Entré, sin ninguna expectativa mas que me pusieran una medicina para este malestar que me estaba matando. Escuché una voz masculina muy fuerte, y a la vez sutil que me dijo: Buen día bella señorita, pase, siéntese!!!
Cuando voltee, mi gran sorpresa fué ver un hombre de un rostro de ángel, de piel blanca, unos ojos azules penetrantes, una barba delicadamente trazada, unos labios tan carnosos y rosados que parecían pintados con un cierto brillo. Altísimo, como de 1,85 metros, se veía que hacía deportes por su contextura, unos brazos enormes y gruesos, Waoooo!!!! Enseguida me vino una sensación de la cabeza a los pies que me arrancó un suspiro fuerte y sin querer! Asss!! suspiré...
Me preguntó el porqué de tan fuerte suspiro y le respondí de manera muy coqueta: Sorpresas Doctor, cosas que me vienen a la mente!!! - En seguida me dijo: Sí, y dígame, que le viene en mente, si puedo saberlo? No, me lleno de verguenza, disculpe!!! Dígamelo por favor, que no le puedo ocultar que me sucedió lo mismo cuando la vi entrar por esa puerta... En serio? Pues, me gustaría que tome la iniciativa y me diga usted, le parece? OK!!! Es usted muy bella... No había tenido frente a mí a una mujer tan hermosa en mi consulta. Me dió pena... Me dijo que me desvistiera, había llevado un íntimo rojo muy pequeño... Apenas me desvestí, recuerdo su cara... Me dijo: Waooo!!!! A manera de chiste le respondí: Falta usted Doctor, jajaja!!!! Y no creí, se acercó a la puerta, cerró con llave y en seguida se quitó su bata de médico, y pude observar claramente que su pene se notaba erecto bajo el pantalón, enorme.. No pude sino sentir de nuevo esa sensación de excitación, le abrí las piernas sobre la camilla, él se acercó, me puso mi mano en su pene, le abrí el cierre del pantalón y comencé a tocarle la polla, se sentía suave, rasurada, limpia, gruesa, y parecía no tener final, era grande, creo que como unos 20 centímetros que ya quería tener en mi vagina.. En seguida me hice a un lado la panty y me abrí mi vulva con mis dedos, haciéndole saber que estaba lista para que me penetrara. Que rico, enseguida vino, puso la punta de su enorme y gruesa polla tocando la piel de mi vagina y lo frotaba sin penetrarme, no podía más, era demasiado bello, casi mehace venir con solo frotarmela, le quité mientras tanto la camisa, tenía un cuerpo rico, yo misma me metí con mis manos esa verga dentro... Y me tomó muy fuerte, me tiró hacia atrás y abrió mis piernas, sentía que su pene me llegaba al estómago.. UFFF... Estabamos demisiado excitados, me tapaba la boca porque no podíamos hacer ruido, estabamos en su consultorio. Ese hombre era genial para follar, me daba tan duro que me dolía, pero en un momento corto sé que pude venirme varias veces, había humedecido en menos de 10 minutos la cama de tanto que pude lubricar, cuando de repente, le comenzó a dar mas duro a mi pequeña y estrecha vagina, sacó su pene y dejó salir sus litros de leche caliente justo fuera, me llenó la entrada, los labios de mi vagina estaban llenos de su leche, no quería parar, pero era hora, tuve que limpiarme, debíamos continuar con la consulta. Sinceramente de salud me sentía ya perfecta, parecía que por arte de magia había desaparecido todo malestar. Y sí, el Doctor, comenzó a examinarme, y me dijo que estaba muy bien, que debería solo descansar e invitarlo a mi casa y allí me examinaba mejor para darme otra buena dosis de medicina. Con una gran sonrisa, asentí, le dije que sí, le dí un beso apasionado y como si no hbuiese sucedido nada, salí del consultorio. Una experiencia única en mi vida. Y con esa invitación en el aire, sé que habría mucho mas por hacer y por contarles...

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